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ADORNO INTERIOR






¿Tratarán los seguidores de Cristo de obtener el adorno interior, el espíritu manso y tranquilo que Dios considera de gran precio, o malgastarán las pocas breves horas de gracia en innecesario afán de ostentación? El Señor quiere que la mujer trate constantemente de mejorar su mente y corazón, de obtener fuerza intelectual y moral para vivir una vida útil y feliz que sea una bendición para el mundo y una honra para su Creador. 355

Yo preguntaría a las jóvenes de hoy que profesan creer la verdad para este tiempo en qué se niegan a sí mismas por amor a la verdad. Cuando desean realmente una prenda de vestir o algún adorno o comodidad, ¿presentan el asunto a Dios en oración para saber si su Espíritu sancionaría este gasto? Al preparar su ropa, ¿tienen cuidado de no deshonrar su profesión de fe? ¿Pueden pedir la bendición del Señor sobre el tiempo así empleado? Una cosa es unirse a la iglesia, y otra bien distinta unirse a Cristo. Las personas sin consagración, amantes del mundo, que profesan ser religiosas, son una de las causas más serias de la debilidad de la iglesia de Cristo.

En esta época del mundo hay un afán de placeres sin precedentes. Prevalecen por todas partes la disipación y la extravagancia atrevida. Las multitudes están ansiosas de diversiones. La mente se vuelve liviana y frívola porque no está acostumbrada, a la meditación ni disciplinada para el estudio. Es corrientes un sentimentalismo ignorante. Dios requiere que cada mente sea cultivada, refinada, elevada y ennoblecida. Pero con demasiada frecuencia se descuida todo progreso noble, por una ostentación de la moda o un placer superficial. Las mujeres permiten que sus almas sean consumidas y empequeñecidas por la moda, y así llegan a ser una maldición para la sociedad, más bien que una bendición (Review and Herald, diciembre 6, 1881). 356


LA IDOLATRÍA DEL VESTIDO


La Idolatria del atavío es una enfermedad moral. No debe ser introducida en la nueva vida. En la mayoría de los casos, la sumisión a los requerimientos del Evangelio Exigirás un cambio decidido en la manera de vestir.

No debe haber negligencia al respecto. Por amor a Cristo, cuyos testigos somos, debemos tratar de sacar el mejor partido de nuestra apariencia. En el servicio del tabernáculo, Dios especifico todo detalle concerniente a las vestiduras de los que ministraban delante de él. Esto nos enseña que él tiene una preferencia con respecto a la indumentaria de los que le sirven. Fueron muy específicas las instrucciones dadas acerca de las vestiduras de Aarón, porque eran simbólicas. Así la indumentaria de los que siguen a Cristo debe ser, simbólica. En todas las cosas hemos de ser representantes de él. Nuestra apariencia en todo respecto debe caracterizarse por la prolijidad, la modestia y la pureza. Pero la Palabra de Dios no sanciona el hacer cambios en el atavío meramente por seguir la moda, a fin de conformarse al mundo. Los cristianos no han de adornar su persona con atavíos costosos o adornos caros.

Las palabras de la Escritura acerca de la indumentaria deben ser consideradas cuidadosamente. Necesitamos comprender lo que el Señor del cielo aprecia, aun en lo referente a vestir el cuerpo. Todos los que busquen sinceramente la gracia de Cristo, escucharán las preciosas palabras de instrucción inspiradas por Dios. Aun el modo de ataviarnos expresará la verdad del Evangelio (Joyas de los testimonios, tomo 2, págs. 393, 394). 357